jueves, 5 de mayo de 2011

Y lo sabes

Con los tacones de la Globitos,
me doy cuenta,
sin embargo, que ya no quiero ser Abraham,
que ahora sólo quiero pisar uvas
mientras haya cadenas de tus pies a mis pies
y, a veces, intento correr
únicamente para que no me castres
que tu sexo cercenado
nunca más censure el mío,
mientras yo piso uvas y bebo vino,
bebo tu sangre, Jesucristo,
mientras me apuntas con tu escopeta
directamente a la cabeza
o a la boca, y yo la cubro
porque dentro de mi no eres capaz,
y lo sé, de disparar más que uno de los destilados de pureza
y lo sabes, y te rodeo:
tú, juegas a lavarme los pies,
y me pica tu cabello a cepillo
en dos planos distintos,
si yo corro, te tiro
si tú tiras, me corro,
así que, igual, prefiero no correr
y entregarme a la mutilación
pero cierra bien las ventanas,
y las puertas de madera,
que nadie entre en nuestra suciedad aséptica,
hermetismo del que no se acepta
aunque lo táctil te domine,
y necesites poner esa escopeta
que es tu censura en mi boca
y aunque se manche todo el cuarto de mi seso
yo no siento miedo
siento pena, pues sé que cada segundo,
a tu lado, me cercena,
y llevas tu cabeza encadenada a la mía,
y lo sé, pero tú no te aceptas
y sabes quién, dicen, es el peor ciego:
el que no ve sus cadenas.

M.A.L.

martes, 26 de abril de 2011

Reflexión sobre un vagabundo que (sobre)vive en una bocacalle de la plaza de Olavide

Piel y esqueleto
cruzan Luchana
piel y esqueleto
cada mañana:
galopan sus huesos
(y trota el hambre)
se rompen sus sueños
(él sólo bebe sangre)
magia y sueño,
fríos,
yo duermo
tú duermes
él viene muriendo
como el galgo sin alimento
que disimula su sueño:
rompe tus dientes
trágate aceros
rie de rabia
rabia de ira
pues ya hay cuatro mundos
que te marchitan
y siguen estando, perennes
los que "ayudarían"
terrible condicional,
y seguirían
su misma vida
mientras tú chillas
silenciado por tus muros
que son los aires
que son las temperaturas
que congelan tus segundos
y que anuncian tu muerte
piel y esqueleto
cruzan Luchana
piel y esqueleto
cada mañana.


M.A.L.

Porque le gusta a una persona imprescindible. Y porque hay un hombre en este poema, una persona, que nunca podrá leerlo.

lunes, 25 de abril de 2011

Noventa y tres versos para un tú y para un yo

Eres algo así
como un placer imberbe,
un placer fugaz
o una risa falaz,
que será la última,
pues, a mi, sólo me diriges
espadas,
y miradas,
ninguna risa
sólo espadas y miradas
de dos en dos,
de siete en siete
y cuando yo pregunto
¿qué es lo que sientes?
me alumbran tus gritos
que niegan y afirman
me suman tus brazos
que bailan en contra
ruptura de labios
arreglo de manos
que no hieren
ni quieren
besarte la piel.

Malva, tu hígado,
me dice que quieres
beber de ese fruto
que tengo en mi poder
lascivia blanca que purifica
las almas más atormentadas.

De ruido y de sangre,
tu boca cubierta,
que intenta romper tus cadenas:
con mordiscos,
y sólo logra
romperte los dientes;
estallan también,
los narcisos profundos
que ven en su figura
el mejor solipsismo
pues tu mente no deja
romper las cadenas,
sino los dientes:
qué pena y qué rabia
que tu deseo se ahogue
en lagunas tan negras
como los mismos pantanos;
yo te prestaría
un millón de dentaduras
para que en tu boca de loto
no hubiese sangre
al querer romper la cadena
que es el buen pensante
al querer romper las cadenas
que son los bien pensantes
yo te prestaría
mil armas
para que no rompieses cadenas
para que rompieses personas
y nosotros, los mal pensantes
pudiesemos hacer, de nuevo,
el amor en las calles
y tú, tú tuvieses el hígado
del color que quisieses,
porque el color de tu sexo
ya no tendría importancia,
y sería más mío
que el propiamente mío.

Pero no
proque eso, eso no es así,
y cuando me clavas tus risas
cuando te veo y me ves,
y haces como si no hubieses mirado,
mis dientes también se rompen
y a mi no me puedo dejar nada, puesto que esto no es amor:
es egoísmo
y yo lo tengo claro,
que esto no es amor a alguien ajeno,
que esto es amor propio, a mi género,
defensa a ultranza de la libertad del sexo,
y grito en contra de los que no me aceptan
y rabio contra los que no te cuentan
y lucho contra los que nos censuran
y tú, el primero,
pero no te grito,
ni rabio en tu contra
ni lucho, tampoco lucho conta ti
porque no te lo mereces,
tú sólo te mereces,
por lo menos,
mis dientes,
rotos hace tiempo,
para que tú seas tú
y para que yo pueda ser yo.

M.A.L.

sábado, 23 de abril de 2011

Somni fiunt veri

Y sigo viendo hombres
que se arremolinan
y se tienden las manos
Alguna caña que otra,
quise decir copa,
pero no daba el parné,
y vuelvo a salir a la calle,
tras un reencuentro con el blues,
y alguna que otra caña,
y me encuentro,
en la calle,
in the street,
los hombres que nunca fueron míos:
sus caras, me suenan:
de mis sueños, supongo,
sueños nada secos
en los que creo
que yo también atraigo,
después de alguna que otra copa,
in the street
y hacia mi casa, a algun hombre,
que los niños ya ni me ponen,
pero no, porque su cara,
su cara me recuerda,
si, ya sé:
a la del chico con el que soñé,
anteanoche, otra vez,
pero ya hasta mi cuerpo,
duda,
no se puede creer que vuelva a ser un sueño,
tras alguna que otra caña,
y decide, por fin,
llevar el sueño al final,
y, como mientras sueño,
dudo,
pues igual puede ser verdad,
y yo, yo hoy estoy dispuesto a disfrutar.

M.A.L.

Somni fiunt veri = los sueños se hacen realidad, ¿no?

lunes, 18 de abril de 2011

Llagas

De llagas,
mi piel sembrada:
queda el consuelo de mi voluntad.
Cielo y mar se confunden
y se funden ,
en un terrible momento: tránsito
y tú,
despectivo,
y yo,
acuciante, te ruego:
déjame tocar con mis llagas,
tu nariz
déjame oler con el asfalto,
tu necesidad.
Vuelve, recurre, vuelve
vuela, retoma, vuela
y siente tu angustia,
la angustia,
por tus venas remar
siente tus miedos,
los miedos
por tu boca, temblar
y siente, en especial,
tus llagas y tu voluntad.


M.A.L.
Todo el mundo tiene llagas. Supongo. Pero no todo el mundo tiene la piel llena de llagas. Afirmo.

domingo, 17 de abril de 2011

Declaración de intenciones

Que yo declaro
que también quiero ser mujer
y dejar que me crezca la barba
hasta el coño, o hasta el pene,
eso depende,
saltar con zorros mordiendo mi cuello,
siendo hombre, y llevando fucsias los párpados:
en bosques y en ciudades
proclamar el derecho de los no identificados,
porque joder, carecemos de identidad,
ser en un bosque,
ser nosotros mismos: ser nadies,
nunca más huir, que no se te corra
(el maquillaje)
cuando te declaro mis intenciones
porque huyas llorando
pisando hojas tras hombres barbados
y Cristos siríacos a los que siempre quisiste
arrancarles el paño de pureza con los dientes,
y a mi,
a mi no me tapes la boca con tierra
cuando te digo estas cosas,
prefiero que me la tapes con una felación
cuando tu cara, tras la penetración,
es tan de placer
que parece que dejas de vivir
y que empiezas a hacer otra cosa
no sé que cosa, pero nada de vivir.
Quiero llevar yo también
corpiños ensangrentados,
la falda de mi abuela,
y su peinado imposible;
quiero ser hysteria
pero también fuck y  también dick
y morderte la tripa
y mancharme bermellón, las cejas
y llenarte los intestinos
con el follaje que nos quede
y después salir, corriendo,
de mi salón,
para dejar de decir esto
y empezar a negar sexos
ya que yo sé
que no hay bosque que valga
sólo y sólo yo
y con esto, basta.

M.A.L.

Pues eso, algo así como una reflexión irracional pero con algo de sentido sobre mi, sobre los demás y sobre todo lo que, por suerte o por desgracia (supongo que siempre será un poco más de esto último) nos rodea.
Inspirado en un vídeo interesantísimo y lleno de ideas que ví ayer, y que, si con suerte vuelvo a encontrar, pondré por aquí.

sábado, 16 de abril de 2011

Yocasta

Cruzan los cabellos
las calles
de una chica singular,
rompen los semáforos que la veo saltar.
Grulla, su cerezo
en flor abierto;
bruja, su nombre,
nada acertada la connotación.
Cuando viramos,
ella al mando,
su distinción, absoluta,
su cuerpo, más poesía que esto,
mis entrañas sangran
pero veo en las suyas florecer respuestas,
remedios a mis pérdidas
sus ojos, ¡quién describa sus ojos!
la palabra acertada: generosos
su carácter, tal vez complicado:
femme fatale del veintiuno
mujer genial e intemporal.
A ti, particular concepción
de Yocasta en mi tiempo
a ti, yo te canto,
pues cuando lo hago
siento que nada se pierde
y cuando te miro, a la cabeza en este Madrid nuestro
sigo sintiendo en el pecho
la fuerza de inmortalizarte.

M.A.L.

A esa Yocasta que eres tú, mujer increíble que me ha parido y de la cuál no puedo dejar de enamorarme en cada verso, en cada calle, en cada lectura de Lorca, siempre nuestro, porque amistad se me queda corto para definir lo nuestro, especial, esencial.
Te quiero.